El pasado 16 de febrero 2022 llegaba al Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador (INDES), una carta firmada por las campeonas nacionales de boxeo, Hazel Gisselle Escobar Alvarado y Silvia Concepción Medina Torres, en la cual denunciaban al presiente de la Federación Salvadoreña de Boxeo (Fesalbox), José Alexander Olmedo Hernández, por acoso sexual, además de intentar forzar a una de ellas a mantener relaciones sexuales en una ocasión.
Hazel Escobar incluso llevó la denuncia al Juzgado Especializado 1° de Instrucción para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres, mientras que Silvia Medina decidió quedarse solo con la queja expuesta al INDES “por temor a tocar un tema así”, pero ahora ha decidido no guardar más silencio ante la valentía mostrada por su compañera Hazel, quien se acercó a las instancias formales a inicios de este mes, así como al leer en la prensa casos de otras atletas que sufrían lo mismo que ella en otras Federaciones.
“Los casos de acoso no solamente se dan en el fútbol, es algo que nunca le voy a desear a ninguna atleta en general. Es por esto que ya no seguiré más dentro de la selección de boxeo, no hasta que nos den una solución a todo esto”, escribió ayer Silvia Medina en su Facebook.
La boxeadora dio más detalles a Diario 1 sobre el tormento que vivió a finales de octubre de 2019 hasta principios de marzo de 2020, cuando tenía 19 años, al ser acosada diariamente, según indica, por el actual titular de la Fesalbox, quien la miraba con “morbosidad” y le decía frases que la incomodaban mucho como: ¡Qué bonitas piernas tenés!
De acuerdo con Silvia, estudiante de segundo año de la carrera Licenciatura en Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de El Salvador (UES), el acoso de Alexander Olmedo comenzó cuando aún no había asumido el cargo en la Federación, pero tenía claro su objetivo al decirle que iba a becarla si quedaba como presidente, meta que logró al poco tiempo tras resultar electo. Además, le ofreció viáticos y trabajo en un gimnasio de su propiedad, en el cual vivió uno de los peores episodios, salvándose al lograr “correr a tiempo e irse”.
La atleta aceptó el empleo, sin imaginar el acoso verbal que sufriría diariamente siendo su empleada, situación que se intensificó, según relata, cuando un día mientras se cambiaba en la segunda planta del gimnasio, que está ubicado en las mismas instalaciones de su empresa de publicidad “Pixeles 503”, Olmedo entró, cerró la puerta e intentó besarla a la fuerza, diciéndole “usted a mí me encanta”, pero logró escapar como pudo, pese a quedar en shock.
“Desde hace varios meses he estado recibiendo acoso de parte del señor Alex Olmedo, dónde me insinúa cosas a cambio de una remuneración económica para seguir entrenando en la Federación, aprovechando que soy de bajos recursos y que soy de afuera del área de San Salvador, lo cual me limita a mantener el ritmo necesario de entrenamiento presentándome nada más 2 o 3 veces por semana. Este caso se viene dando desde noviembre del 2019, cuando trabajé con él en su empresa como entrenadora de boxeo para niños y adultos, dónde recibía acoso verbal diariamente y en una de tantas intentó forzarme a tener relaciones sexuales a lo cual pude correr a tiempo e irme. Decidí callar por miedo a represalias; sin embargo, el acoso siguió por medio de las redes sociales dónde me ofrecía dinero y que saliéramos a lo cual yo no quise, porque primero está mi integridad como deportista”, se lee en la denuncia interpuesta ante el INDES, con fecha del 16 de febrero 2022.

La boxeadora Silvia Torres (de azul) en la pelea que obtuvo el título de campeona nacional. /Cortesía
Después de ese episodio, la atleta decidió bloquearlo de las redes sociales e incluso, por miedo, optó por cambiar de número telefónico para tener nulo contacto con él, aunque era inevitable debido a que los entrenamientos son en las instalaciones de la Federación, de la cual él es presidente.
Silvia manifiesta que se cansó de todo lo que vivió con Olmedo, quien además se aprovechaba de su necesidad, al complicársele la movilización diaria hasta San Salvador desde el Puerto de La Libertad, por lo cual le “ofrecía viáticos” para su traslado a cambio de favores.
“Le voy a pagar los pasajes. Salga conmigo”, asegura que le decía.
“ME DIJO QUE YO LO QUE DEBERÍA TENER ES UN ‘SUGAR DADDY’”
La boxeadora Hazel Escobar, atleta que llevó la denuncia hasta los juzgados, confiesa que también recibió los mismos ofrecimientos por parte de Olmedo, quien le dijo en una ocasión que lo que ella necesitaba era tener un “sugar daddy” (hombre adulto que gasta dinero en beneficio de una relación romántica o sexual con alguien más joven), además de invitarla a salir a almorzar.
“Él se me quedaba viendo raro y me incomodaba. De hecho, un día se lo comenté a mi compañero Christian Jiménez”, manifiesta Hazel.
“Cuando pedía los viáticos para transporte, a mí me tocaba escribirle a él porque él le había dicho a la secretaria que yo debía escribirle para que me los autorizaran”, continúa.
“Un día me dijo que yo lo que debería tener es un ‘sugar daddy’ y además se metía en cosas de mi vida personal y me dijo también que me quería invitar a almorzar. Me dijo que llegara a su oficina, me ofreció trabajo, pero después me dijo que mejor no. Yo notaba que era un señor muy raro”, describe.
Según las deportistas, el principal ofrecimiento de Olmedo era inicialmente económico, pero cuando ellas no accedían comenzó a reducirles la cuotas mensuales y los viáticos de $10 a $5, hasta que al final la Federación no les daba nada.
“Me dijo que me quería ayudar económicamente pero a cambio de mi lealtad”, sostiene Hazel. “A Silvia también le ofrecía pagarle la Universidad y lo mismo hizo con la secretaria que después despidió. La secretaria también me contó que la invitaba a almorzar y que le decía cosas de mí, como que yo me le insinuaba”, prosigue la atleta.
Hazel le comentó todo lo que sucedía a su entrenador Carlos Torres, quien le manifestó eso era muy grave, que tenía que tener cuidado o que acudiera a instancias legales.
Como consecuente, ambas boxeadoras aseguran que el presidente les manifestó mediante terceros que no quería volver a verlas en la Federación, por lo que ambas decidieron continuar con los entrenamientos por cuenta propia, con la ilusión de que se haga justicia y todo cambie, para poder competir en los Juegos Centroamericanos 2022, que se realizarán en Guatemala y Costa Rica a partir del 23 de junio.
De momento, El Salvador no cuenta con un equipo femenino de boxeo que lo represente en la justa, pues para competir las seleccionadas deben ser campeonas nacionales. En la Fesalbox, en femenino únicamente continúa entrenando Cynthia Madrid.
“HAN SIDO MANIPULADAS”
Se intentó contactar a Olmedo para que diera su versión sobre estos señalamientos, pero no atendió las llamadas ni los mensajes de este medio. Sí se pronunció a través de un comunicado de prensa que fue publicado hoy en la página de Facebook de la Fesalbox, en el que justifica que a Silvia se le redujo la exoneración de pago mensual de $15 y a Hazel se le quitaron los viáticos luego de realizar “una evaluación”, donde se tomó la decisión de retirar el financiamiento, porque el apoyo “tiene que ser igualitario” para todos los atletas, decisión a la que ellas respondieron ausentándose a los entrenamientos.
Además, expresa que ambas están haciendo las denuncias públicas sobre señalamientos de acoso “manipuladas” por el entrenador, Carlos Torres, quien fue despedido de su cargo.
“Dichas atletas ya no se presentaron a las instalaciones, por lo cual se presume que han sido manipuladas por esta persona (Carlos Torres) que solo busca entorpecer el trabajo de la institución, en represalias por el despido efectuado y del cual se tiene justificación a través del expediente laboral de dicho exentrenador”, se lee en el comunicado.
“Denunciamos las acusaciones que solo buscan el desprestigio del actual presidente, en venganza por verse afectados en sus intereses propios”, cierra el escrito.
Por su parte, Silvia asegura que decidió no presentarse a los entrenamientos porque no quería tener contacto con Olmedo después de todo lo que le hizo y, además, por medio de un entrenador, el presidente les dijo que no quería verlas más en la Federación.
“Yo dejé de ir a entrenar, aunque continúo por mi cuenta, porque ¿cómo podía ir para estarle viendo la cara a un patán como él, sabiendo lo que quiso hacer conmigo? Verle la cara me molestaba y me hacía sentir súper incómoda. Me parece injusto que diga eso cuando bien sabe las cosas que ha hecho”, reaccionó.
Mientras que Hazel sostiene: “Olmedo está bien equivocado. A mí nadie me ha ofrecido nada. Yo estoy denunciando por cuenta y voluntad propia”.
Un mes después de la denuncia interpuesta ante el INDES, las atletas esperan que las autoridades actúen de oficio y que solventen el tema a la brevedad posible, porque en el área de Alto Rendimiento del instituto les manifestaron que no era la primera queja que recibían de Olmedo. Ya acumula siete denuncias de diferentes boxeadores.
“Espero mi carta no quede en el olvido y nos ayuden con este problema y, digo ayuden, porque toda la Federación está en peligro con este sujeto”, cierra la carta en poder del INDES.