Todos estamos de acuerdo: internet transformó nuestras vidas. Y la profunda inmersión de la experiencia online no solo reorganizó nuestras rutinas, sino que también reformuló nuestras mentes y la cultura. Para bien o para mal, el cosmos digital tiñó todo lo que nos rodea: finanzas personales, ocio, humor, arte y hasta los beneficios sociales.
Entonces, para que no nos tape el ruido, El Planeta Urbano corre la maleza y propone una ruta con cinco pistas para estar completamente al día en el universo digital. Un repaso que toca las nuevas medidas del Banco Central para la compra de criptomonedas, que se hace eco de la materialización de la guerra de las plataformas, que desmenuza el fenómeno viral del momento, que pone el ojo en algunas chanchadas del arte 3.0 y que se sorprende con una medida política en favor del consumo de videojuegos. El mundo a través de una pantalla, la pantalla a través del mundo.
CRIPTOMONEDAS EN LA ARGENTINA: ENTRE EL DÓLAR Y EL BCRA
No es novedad que las finanzas están virando cada vez más al cosmos de las criptomonedas. Amén del crash de Terra Luna, que significó un golpe profundo a todo el ecosistema, y de la plancha en el precio de Bitcoin y Ethereum, dos de las cripto más populares del mundo, buena parte de los jóvenes inversores y ahorristas argentinos siguen prefiriendo los activos digitales.
Por acá, algunos entusiastas gritan “bull market”, y otros, más pesimistas, “se va a cero”. Sin embargo, por H o por B, por bull o por bear, los desbarajustes ocasionados por el dólar provocaron una avanzada hacia las criptomonedas. En ese sentido, el Banco Central de la República Argentina intentó frenar el acceso a esos activos pero, aun así, los exchanges continúan aumentando su actividad.
Por eso, no es de extrañar la sugerencia de Michael Saylor, gurú cripto y CEO de MicroStrategy. En la red social Twitter, Saylor se expresó al respecto con una ¿solución? para los problemas económicos criollos: la creación de una moneda con características similares a las de Bitcoin. ¿Y la solución a largo plazo? “Bitcoin is hope for Argentina”, lanzó en su cuenta.

EL FIN DE LAS CUENTAS COMPARTIDAS
Ya está, se terminó: fin, the end, c’est fini. Si uno de los principales atributos de Netflix siempre fue la posibilidad de “compartir cuentas”, la política del “único hogar” trajo consigo una discusión profunda en las redes sociales: si nos tocan a uno, nos tocan a todos. Allí, bajo el hashtag #ChauNetflix, los usuarios de la plataforma expresaron su descontento.
Bajo este nuevo escenario, la gran N roja aceleró una batería de modificaciones que tenía previstas para más adelante y anunció, en plena crisis, tarifas adicionales para los usuarios que compartan sus cuentas. Y a pesar de seguir siendo la plataforma líder, Netflix recibió una importante baja de usuarios y una ola de hate. ¿Se viene el contenido con publicidad?
No obstante, lo más significativo sucedió con la competencia, que recogió el guante y lanzó un golpe artero. En medio del raid de comentarios, utilizando una foto de la serie The Boys, Amazon Prime Video se subió al trolleo con un #ChauNetflix #HolaAmazonPrimeVideo. A su vez, en el plano doméstico, la plataforma Qubit también hizo lo propio tuiteando: “Que nadie te diga dónde podés y dónde no podés ver películas. Compartí tu cuenta de Qubit con hasta tres personas más, sin ningún costo extra”. Estamos delante del sinceramiento de la guerra de las plataformas.

MI BEBITO FIU FIU Y LOS TRENDS DE TIKTOK
¿Qué hace un nene de siete años conociéndose de pa a pa la letra de “Rasputin”, de Boney M., un hit menor y pegadizo de los 70? ¡Lo escuchó en TikTok y se copó! ¿Por qué ahora revienta el restaurante roñoso al que ibas siempre y donde nunca había nadie salvo vos? ¡Porque alguien lo recomendó en TikTok! ¿Por qué los pibes ahora saben que pueden fumar “gordolobo” y que es una hierba curativa? Porque lo vieron en… bueno, se entiende. Ese es TikTok.
Con tendencias de baile, chistes, emulaciones, inspiraciones, poses sexis o virales de cualquier tipo, TikTok se convirtió en una máquina de instalar temas y tópicos. ¿El último trend? “Mi bebito fiu fiu”, una canción que usa como base el tema “Stan”, de Eminem y Dido, y funciona como parodia de la relación del ex presidente peruano Martín Alberto Vizcarra y su amante, la ex candidata al Congreso Zully Ramírez del Castillo.
Así, unos WhatsApp ventilados y chiclosos terminaron convirtiéndose en un hit involuntario: lo cantó Bad Bunny y también Ibai, lo usó Marvel, lo tuiteó Emilia Mernes, lo instagrameó Danna Paola y lo reutilizó Victoriano Arenas con Luis Ventura, su DT. “Eres mi bebé, mi bebito fiu fiu…”

LOS NFT DE SEX PISTOLS Y LA MUERTE DE LA IRONÍA
Hay un artista neozelandés llamado Joshua Drummond que desde hace tiempo está empecinado en “demostrar que los NFT son una basura” o, en su reverso, “a comerse todas sus palabras y reconocer que los NFT son lo máximo”. ¿Cómo piensa hacerlo? Poniendo los pies sobre el plato: lanzando una colección de NFT de pajaritos con sombreros.
Asumiendo el ridículo (el tráiler, su sitio, el videojuego que armó, la propuesta en sí, todo es medio una porquería autoconsciente), Drummond tiene la intención de colarse ahí y ver qué hay en esta madriguera de conejo llamada non-fungible token. Ahora bien, si “triunfaron” los monos de Bored Ape Yacht Club, ¿por qué no estos?
Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Si Drummond basa su arte en la ironía, la llegada de los Sex Pistols al criptoarte pega la vuelta y termina prácticamente en comedia: acaban de sacar una colección de NFT. Más de 40 años después, el sueño de Malcolm McLaren, su mánager histórico, vuelve a foja cero: los “chicos malos” del punk londinense siguen fetichizándose pero, ahora, como arte digital.

BONO CULTURAL PARA COMPRAR VIDEOJUEGOS
La noticia circuló en todos los medios pero con especial ahínco en los especializados en videojuegos (Vandal, Nintenderos, Xataka, 3D Juegos y muchos muchos más). El titular era el siguiente: “El Gobierno oficializó un bono cultural para quienes cumplan 18 años y podrá usarse en cómics, cine, recitales, libros y videojuegos”. ¿¡Qué!? ¿Esto es real? Sí.
Bueno, pero a no hacerse tanto el matete que es una medida del Gobierno de España para los jóvenes de su país. Justo en una de las tierras donde más se cultivó el frikismo, que nos regaló la soltura y la libertad artística de la movida madrileña, que regó al mundo de grandísimas ediciones de historietas, que creó algunos de los fanzines más increíbles, que tiene algunas de las mejores editoriales de cultura pop (Ma Non Troppo, Contra), se promueve el consumo artístico de sus pibes para que se “conecten” con ese costado. ¿Será que les faltan estímulos? Qué envidia.
